La dependencia de Asia para las tarjetas de circuito impreso abre un nicho estratégico para Ciudad Juárez, que ya cuenta con el ecosistema manufacturero, empresas electrónicas y talento técnico para avanzar hacia una proveeduría de mayor valor.
Por Ana Paula Kiyama | Ciudad Juárez
Ciudad Juárez podría estar frente a una de las oportunidades más importantes de su siguiente etapa industrial: producir localmente las tarjetas de circuito impreso que utilizan los servidores y la infraestructura de los centros de datos de inteligencia artificial.
La alerta fue lanzada por Desarrollo Económico de Ciudad Juárez, organismo encabezado por César Ochoa Reyes, al señalar que México prácticamente depende de Asia para abastecerse de estos componentes. Actualmente, el país no cuenta con plantas con capacidad industrial para fabricar tarjetas multicapa o de alta densidad en los volúmenes que demanda la nueva infraestructura tecnológica.
De acuerdo con el organismo, más de 95 por ciento de las tarjetas de circuito impreso utilizadas por grandes compañías electrónicas instaladas en Chihuahua son importadas de China, Taiwán y Corea del Sur. Entre las empresas mencionadas se encuentran Foxconn, Wistron, Pegatron, Inventec, Flex, Jabil, SMTC, Keytronic y Mack Technologies.
El dato adquiere mayor relevancia porque la demanda de infraestructura para inteligencia artificial está creciendo rápidamente y Ciudad Juárez ya forma parte de esa cadena.
El siguiente paso después del ensamble
Las tarjetas de circuito impreso, conocidas como PCB por sus siglas en inglés, son la plataforma física sobre la que se conectan procesadores, memoria, aceleradores gráficos y otros componentes electrónicos. En los sistemas de alto rendimiento son fundamentales para manejar grandes cantidades de información a altas velocidades.
Juárez ya tiene experiencia precisamente en una parte importante de esta cadena: el ensamble electrónico o PCBA, que consiste en colocar y soldar componentes sobre las tarjetas.
Desarrollo Económico de Ciudad Juárez señala que empresas como Foxconn, Jabil, Flex y SMTC cuentan con líneas automatizadas y realizan procesos de montaje SMT, tecnología through-hole, soldadura por ola y reflujo, además de pruebas funcionales ICT y ATE.
La diferencia es que actualmente buena parte de las propias tarjetas llegan desde Asia.
Ahí está el negocio.
La oportunidad no consiste únicamente en ensamblar la electrónica, sino en comenzar a fabricar el componente que actualmente se importa.
Juárez ya tiene clientes potenciales
El momento resulta particularmente relevante por el crecimiento de la manufactura de tecnología avanzada en la frontera.
En junio, Inventec anunció una expansión de 450 millones de dólares en Ciudad Juárez, con la expectativa de generar más de 6 mil empleos. La compañía es fabricante de servidores, soluciones para centros de datos y tecnología relacionada con inteligencia artificial. El proyecto contempla nuevas instalaciones y líneas de producción para ampliar su capacidad manufacturera.
Apenas unos días después, Pegatron anunció una inversión de 330 millones de dólares para una nueva planta en Ciudad Juárez, proyecto que se desarrollará entre 2026 y 2029 y que estará orientado a componentes electrónicos para electromovilidad y tecnologías para centros de datos. Se prevé la generación de alrededor de mil empleos de alto valor.
Y desde abril, el panorama nacional ya apuntaba en la misma dirección. El Gobierno de México anunció una inversión de mil millones de dólares de Flex entre 2026 y 2028 para el desarrollo de infraestructura y equipos relacionados con centros de datos e inteligencia artificial, con proyectos principalmente en Guadalajara, Aguascalientes y Ciudad Juárez y más de 5 mil empleos directos proyectados.
Es decir, la demanda tecnológica no es una posibilidad lejana. Ya está llegando a Juárez.
El reto: pasar de maquila a proveeduría tecnológica
Para Desarrollo Económico de Ciudad Juárez, la oportunidad podría materializarse mediante la atracción de una empresa internacional o un esquema de coinversión para instalar una planta piloto de fabricación de tarjetas de circuito impreso.
La ventaja de Juárez es que no tendría que comenzar desde cero.
La ciudad cuenta con una amplia base de manufactura electrónica, empresas multinacionales, proveedores especializados y experiencia en automatización, pruebas, moldeo y ensamble.
Incluso el sector educativo está comenzando a fortalecer las capacidades necesarias. La Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez imparte capacitación en electrónica y tecnología de montaje superficial y cuenta con un laboratorio equipado con una línea funcional de manufactura electrónica. Más de 40 personas participaron recientemente en cursos relacionados con estos procesos.
El salto, sin embargo, sería considerable.
Fabricar PCB multicapa y de alta densidad requiere capacidades industriales específicas, incluyendo materiales especializados, procesos químicos, control de calidad, certificaciones y tecnologías como la fotolitografía. Desarrollo Económico advierte que actualmente las empresas locales todavía enfrentan barreras en certificaciones, financiamiento para tecnología y disponibilidad de técnicos especializados.
Una oportunidad que va más allá de una sola fábrica
La posibilidad de producir PCB en Juárez tendría implicaciones para todo el ecosistema industrial.
Una planta de este tipo podría generar demanda para proveedores de materiales, químicos, maquinaria, automatización, mantenimiento especializado, pruebas, ingeniería, logística y servicios tecnológicos.
También permitiría que empresas locales participen en una parte de mayor valor agregado de la cadena.
Esto es particularmente relevante en un momento en que las cadenas globales de suministro buscan reducir riesgos y depender menos de Asia. En abril, por ejemplo, interrupciones en la cadena mundial de circuitos impresos elevaron los precios de algunos PCB hasta 40 por ciento y pusieron nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de una cadena altamente concentrada.
Chihuahua quiere jugar en una industria de mayor valor
La apuesta llega cuando Chihuahua está reforzando su posición como uno de los principales polos de manufactura electrónica de México.
El anuncio de Pegatron refuerza esta tendencia: el Gobierno estatal señala que Chihuahua concentra cerca de la mitad de los circuitos producidos en el país y que alrededor de 185 mil personas trabajan en esta industria.
Por su parte, análisis recientes sobre la evolución de la manufactura de inteligencia artificial colocan a Ciudad Juárez como uno de los principales puntos de producción de servidores y hardware relacionado con IA en México.
El desafío ahora es que la ciudad no se limite a ensamblar la tecnología que alimenta la inteligencia artificial, sino que avance hacia la fabricación de componentes estratégicos.
La pregunta ya no es si Juárez participa en la revolución de la inteligencia artificial.
La pregunta es cuánto valor de esa revolución será capaz de fabricar localmente.
Y en las tarjetas de circuito impreso podría encontrarse una de las respuestas.
