Por Hector Uranga Peralta
DURANTE décadas, la cadena de suministro global operó bajo el principio de maximizar la eficiencia al menor costo, pero esa era terminó. Hoy somos
testigos de un rediseño de cómo fluyen los bienes, la información y el valor, una transformación que exige un nuevo vocabulario.
Esta semana, más de 700 líderes nos reunimos en Long Beach para la 14.2 edición del Global Supply Chain Excellence Summit, organizado por USC Marshall. Las preguntas
y planteamientos giran en torno a la reinvención, dejaron de ser sobre optimización. Bajo el lema “Beyond Boundaries”, representantes de Amazon, Mattel, BAFT y de los puertos de Long
Beach y Los Ángeles coincidieron en que la volatilidad es estructural.
La cadena de suministro en 2026 debe ser diversificada, visible y adaptable. Las tensiones geopolíticas, los aranceles y la inteligencia artificial han creado una realidad donde los modelos rígidos fracasan. Nick Vyas, director ejecutivo fundador del Instituto Randall R. Kendrick de USC Marshall, aseguró durante el evento que “las cuatro décadas de práctica yano serán la práctica de la próxima década”. La agenda aborda por qué se fractura el comercio global y cómo decidir bajo presión.
Sin embargo, toda esta estrategia depende de un eslabón subestimado, que es la logística. El transporte, el almacenaje, la gestión de inventa-rios y la última milla no son tareas administrativas; son el corazón operativo de la cadena. La logística convierte el diseño teórico en acciones concretas.
En el escenario del nearshoring y el friendshoring, la eficiencia logística resulta aún más crítica. No basta con decidir dónde producir, también hay que saber mover los productos con agilidad,
confiabilidad y costos competitivos. La cercanía entre Long Beach, Mexicali, Tecate, Tijuana, San Quintín y Ensenada pierde valor sin infraestructura logística robusta y una coordinación trans-
fronteriza que reduzca los tiempos de tránsito y los costos de inventario. La logística da vida a la resiliencia y agilidad que tanto se proclaman en los foros internacionales.
Tres fuerzas impulsan este rediseño.
Primero, el auge de los ecosistemas regionales: las empresas adoptan estrategias como “China+1” y el nearshoring para evitar concentraciones.
Segundo, la maduración de la inteligencia artificial: el cambio no está solo en la tecnología, sino en la forma en que fluyen las decisiones para lograr autonomía en tiempo real.
Tercero, la sostenibilidad integrada como motor de rentabilidady competitividad.
Los líderes deben pasar de las disyuntivas al equilibrio. El sector aceptó durante años una falsa dicotomía entre costos y resiliencia; el futuro será de quienes logren equilibrarlos.
Gartner lo resume así: “Diseñen para el cambio, no para la estabilidad”.
La 14.2 edición del Summit es una señal inequívoca. La presencia de puertos y corporaciones subraya su relevancia. El puerto de Long Beach está aproximadamente a 130 millas de Tijuana y a 191
millas del puerto de Ensenada.
Como señala el Global Value Chains Outlook 2026, esta reconfiguración debe convertirse en “un motor de crecimiento responsable”.
La pregunta noes si las cadenas cambiarán, sino si diseñaremos ese cambio con visión.
