por CPC Adriana Rodríguez Carreón
Cuando un estudiante universitario se prepara para ejercer una profesión, dedica años a aprender conocimientos técnicos, científicos y prácticos relacionados con su carrera. Un médico estudia anatomía y farmacología; un ingeniero domina cálculos y estructuras; un abogado conoce leyes y procedimientos; un arquitecto aprende diseño y construcción.
Sin embargo, existe un tema que impactará la vida profesional de todos ellos, independientemente de la carrera que hayan elegido, y que rara vez forma parte de los planes de estudio universitarios: la cultura fiscal y tributaria.
El gran vacío de la educación profesional
Cada año miles de jóvenes egresan de las universidades mexicanas y comienzan su vida laboral sin conocer aspectos básicos sobre sus obligaciones fiscales. Muchos no saben qué es el SAT, qué régimen fiscal les corresponde, cómo interpretar un recibo de nómina, para qué sirve una factura o cuáles son las consecuencias de incumplir con sus obligaciones tributarias.
La realidad es que tarde o temprano todos los profesionistas se convertirán en contribuyentes.
Algunos trabajarán para una empresa y recibirán ingresos por salarios. Otros ofrecerán servicios independientes mediante honorarios. Algunos emprenderán un negocio propio o participarán en sociedades mercantiles. Pero todos tendrán responsabilidades fiscales que deberán cumplir.
¿Por qué debería enseñarse cultura tributaria en la universidad?
Porque la educación fiscal no es exclusiva de los contadores.
Así como todos aprendemos matemáticas, comunicación o ética profesional, también deberíamos adquirir conocimientos básicos que nos permitan cumplir adecuadamente nuestras obligaciones como ciudadanos y contribuyentes.
Una materia de cultura tributaria podría ayudar a que los futuros profesionistas comprendan:
- Qué es el SAT y cuál es su función.
- Qué significa estar inscrito en el RFC.
- Cuáles son los principales regímenes fiscales.
- Cómo funciona el pago de impuestos.
- Qué es una declaración anual.
- Qué son las deducciones personales.
- Cómo interpretar un CFDI o factura electrónica.
- Qué obligaciones tiene un trabajador asalariado.
- Qué obligaciones tiene un profesionista independiente.
- Cuáles son las consecuencias de incumplir con las disposiciones fiscales.
Estos conocimientos no buscan convertir a los estudiantes en especialistas fiscales, sino proporcionarles herramientas básicas para tomar decisiones informadas durante su vida profesional.
El primer empleo: donde comienzan las dudas
Es común que un joven reciba su primer empleo y firme documentos sin comprender realmente su contenido.
Muchos desconocen:
- Si están correctamente registrados ante el IMSS.
- Cómo se calcula el ISR que les retienen.
- Qué información contiene su recibo de nómina.
- Si están obligados o no a presentar declaración anual.
- Cuándo pueden obtener devoluciones de impuestos.
La falta de conocimiento genera incertidumbre y, en algunos casos, errores que pueden afectar sus finanzas personales durante años.
Cuando el profesionista trabaja por honorarios
La situación suele ser aún más compleja para quienes deciden ejercer de manera independiente.
Un profesionista recién egresado puede comenzar a emitir facturas sin entender plenamente:
- Cómo calcular sus impuestos.
- Qué gastos son deducibles.
- Cuándo debe presentar declaraciones.
- Cómo cumplir con sus obligaciones electrónicas.
- Qué información debe conservar para efectos fiscales.
La consecuencia suele ser la misma: improvisación, incumplimientos involuntarios o la necesidad de resolver problemas que pudieron prevenirse con una adecuada formación fiscal.
La cultura fiscal también es cultura ciudadana
Los impuestos permiten financiar servicios públicos esenciales como educación, salud, seguridad, infraestructura y programas sociales.
Por ello, la cultura tributaria no debe verse únicamente como una obligación administrativa, sino como una herramienta para fortalecer la participación ciudadana y la responsabilidad social.
Un profesionista que comprende cómo funciona el sistema tributario puede tomar mejores decisiones financieras, ejercer sus derechos como contribuyente y cumplir oportunamente con sus obligaciones.
Una propuesta para las universidades
Hoy más que nunca resulta necesario que las instituciones de educación superior incorporen contenidos de cultura fiscal dentro de sus programas académicos.
No importa si el estudiante cursa Medicina, Ingeniería, Derecho, Arquitectura, Psicología, Comunicación, Administración, Diseño Gráfico o cualquier otra profesión.
Todos, sin excepción, se convertirán en contribuyentes.
Prepararlos para enfrentar esa realidad es tan importante como enseñarles las competencias técnicas de su carrera.
Una reflexión final
La educación universitaria tiene como objetivo formar profesionistas capaces de enfrentar los retos del mundo laboral. Sin embargo, existe un reto que prácticamente todos enfrentarán al concluir sus estudios: cumplir correctamente con sus obligaciones fiscales.
La cultura tributaria no debería comenzar cuando recibimos nuestro primer salario, emitimos nuestra primera factura o recibimos un requerimiento de la autoridad fiscal.
Debería comenzar en las aulas.
Porque independientemente de la profesión que elijamos, conocer nuestros derechos y obligaciones como contribuyentes es una herramienta indispensable para construir una vida profesional más responsable, informada y exitosa.
CPC Adriana Rodríguez Carreón
