Por Ana Paula Kiyama | Ciudad de México
En un nuevo intento por contener el impacto del alza internacional de los combustibles, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un acuerdo entre el Gobierno federal, la Asociación de Bancos de México (ABM), empresas emisoras de vales y el sector gasolinero para reducir las comisiones en pagos digitales y trasladar ese ahorro al precio final de la gasolina y el diésel.
La medida fue presentada durante la conferencia matutina del 27 de abril y entrará en vigor del 1 de mayo al 31 de octubre de 2026, como parte de una estrategia para evitar mayores presiones inflacionarias en el país. (N+)
¿En qué consiste el acuerdo?
El plan contempla tres acciones simultáneas:
- Eliminación de la cuota de intercambio en pagos con tarjetas de débito y crédito en gasolineras, lo que representa el 80% de la comisión total.
- Reducción en el cobro por recepción de vales utilizados principalmente por transportistas y empresas logísticas.
- Aplicación inmediata de medidas regulatorias por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el Banco de México, para evitar trámites burocráticos.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, esto permitirá reducir costos operativos para las estaciones de servicio y, en teoría, reflejar una baja adicional en el precio de los combustibles para el consumidor. (Excélsior)
El impacto directo en las transacciones
Según el detalle presentado por Hacienda:
- Tarjeta de débito: ahorro promedio de 2.57 pesos por transacción
- Tarjeta de crédito: ahorro promedio de 7.45 pesos por transacción
- Vales de red abierta: ahorro de 2.57 pesos
- Vales de red cerrada: descuento fijo de 1.10 pesos
La presidenta aseguró que estos recursos dejarán de ser absorbidos por gasolineras y consumidores, y serán asumidos temporalmente por bancos y empresas emisoras de vales. (N+)
Precios tope y presión internacional
Actualmente, el acuerdo con gasolineros mantiene la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el diésel por debajo de 28 pesos.
Sin embargo, estas medidas ocurren en un contexto de alta volatilidad energética internacional. El conflicto en Medio Oriente y el aumento del precio del petróleo —que ronda los 110 dólares por barril— han generado presión sobre los mercados globales. (El País)
Sheinbaum señaló que, sin la intervención gubernamental, los combustibles en México podrían superar los 30 pesos por litro. Para evitarlo, el Gobierno federal está destinando aproximadamente 2,500 millones de pesos semanales en subsidios y estímulos fiscales. (El País)
¿Realmente bajará el precio?
Especialistas advierten que el beneficio para el consumidor dependerá de que las estaciones de servicio efectivamente trasladen el ahorro de comisiones al precio final.
Aunque el acuerdo reduce costos administrativos, no modifica variables estructurales como el precio internacional del crudo, el tipo de cambio o la carga fiscal del sector.
En términos prácticos, la medida puede ayudar a contener incrementos y ofrecer un respiro temporal, pero no representa una solución permanente al problema energético del país.
Además, la apuesta gubernamental por incentivar pagos digitales también busca disminuir el uso de efectivo en gasolineras, bajo la premisa de que menores costos operativos favorecen precios más competitivos.
Una estrategia de corto plazo
El acuerdo refleja una política de contención inmediata ante una coyuntura internacional compleja. Su éxito dependerá no solo de la voluntad de bancos y gasolineros, sino también de la capacidad del Gobierno para mantener subsidios sin comprometer las finanzas públicas.
Mientras tanto, para millones de familias y sectores productivos que dependen del combustible —como el transporte, la logística y el campo— cualquier reducción, por mínima que sea, puede representar un alivio en medio de un entorno económico presionado por la inflación
