Por José Eduardo Borunda Escobedo
¿Qué tiene Ciudad Juárez que no tiene ninguno de los más de 2,485 municipios de México? La respuesta es simple, sencilla, como la gente de Juárez. La respuesta es única, aunque abre el debate ante quienes le restan importancia al valor histórico de la mejor frontera de México. La respuesta a la pregunta inicial es: Juan Gabriel.
Así de simple, Juan Gabriel es de Juárez y Juárez es de Juan Gabriel. Ese dúo único, que se mezclan como los buenos vinos, producen un bouquet distintivo en las canciones donde transforma las historias para cantar desde el alma del sentimiento humano las aspiraciones más intensas y las emociones que salen del corazón. Palabras que él mismo usa para encontrar en la psique de los que ovacionaron esos sentimientos enterrados para dejarlos salir y darles rienda suelta en la pasión, el amor, y sus antónimos sin rodeos.
La primera canción de Juan Gabriel, con la que salió al éxito musical, narraba la historia precisamente del amor, de carencias, de la felicidad que se interponía en un joven que no tenía dinero, sólo su amor. A los 21 años, un joven mexicano alcanzaba el primer lugar de popularidad y venta de discos sin tener dinero y sí con mucho amor: “No tengo dinero”.
Era más que un disco, más que una canción, era el inicio de una carrera que lo encumbró como el artista mexicano con más discos vendidos a nivel nacional e internacional, cuyas cifras oscilan en los 200 millones de copias comercializadas. Una década después de tantos lanzamientos discográficos y éxitos rotundos, logró imponer un récord con el álbum Recuerdos II (1984) en ventas y con 18 meses como en primer lugar de popularidad, el tema principal fue “Querida”, así como “Juárez number 1”.
La canción Noa Noa, representa también una parte de la historia de Ciudad Juárez, un “lugar de ambiente”que se daba en la frontera, donde la ciudad no dormía durante las 24 horas del día. Los bares, algunos, no tenían puertas, una simple cortina malgasta bastaba para separar la vista del exterior. En sus calles oscuras, transitaban los hombres y mujeres que bailaban toda la noche.
Dicen que en una de esas calles del centro de Ciudad Juárez se aparecía una mujer, a quienes sus padres le prohibieron ir a bailar, pero a ella le gustaba. En uno de esos bares, que sale en las imágenes de la película estrenada el 19 de febrero de 1981, la mujer era la personificación de lucifer, con patas de gallo. Eran las leyendas urbanas del callejón Carreño que los juarenses de antaño seguramente lograron escuchar alguna vez o a quienes posiblemente se les apareció la chica en su vestido invitándolos a bailar con el mismo diablo.
Juan Gabriel recorría las calles de centro que le dio la oportunidad de cantar siendo un adolescente, a hurtadillas entraba esos bares de mala muerte, otros como el “Buen Tiempo”, por la calle Vicente Guerrero y Noche Triste que aún permanecen abiertos y que guardan secretos dentro de sus paredes y donde seguramente llegaron momentos de inspiración para compositor.
Un lugar emblemático donde acostumbraba a concurrir era un restaurante en la avenida 16 de septiembre entre calle Noche Triste y Avenida Juárez, restaurante Saratoga, donde la especialidad era comida china si mal no recuerdo. El lugar ya no existe, pero sus recuerdos de pensar en los recorridos por el Chamizal, la Exaduana, café la Nueva Central, los bares que aún subsisten dejan en claro que el amor de Juan Gabriel en sus canciones nos heredó parte de la identidad que como juarenses tenemos.
Juan Gabriel dejó este mundo hace 10 años, dejó pendiente un concierto ese día 28 de agosto de 2016 en la ciudad hermana de El Paso Texas, esa mañana fue un día triste, para la frontera, para México y el mundo. El hombre que hizo de Ciudad Juárez su tierra y la amo como su patrimonio y que puso a la ciudad en el ojo del mundo entero. Hoy tenemos bonitos recuerdos, sus conciertos, sus canciones, su casa museo, un reconocimiento mundial de la frontera y de Ciudad Juárez como espacio de convivencia y con destino turístico único. Juan Gabriel no ha muerto, sigue en nuestros corazones como juarense distinguido.
