Por Ana Paula Kiyama | Chihuahua
México sigue escalando en la economía digital global. La empresa de manufactura avanzada Flex anunció una inversión de 1,000 millones de dólares entre 2026 y 2028, destinada a la producción de componentes clave para centros de datos e inteligencia artificial (IA), consolidando al país como un nodo estratégico en la nueva infraestructura tecnológica.
El anuncio fue realizado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, donde destacó que esta inversión podría generar hasta 5,000 empleos y posicionar a México entre los líderes mundiales del sector.
México entra al “top 6” global en infraestructura tecnológica
Uno de los puntos más relevantes del anuncio no fue solo el monto, sino su implicación geopolítica.
“Solo seis países en el mundo producen este tipo de infraestructura”, afirmó Marcelo Ebrard, subrayando que México ya forma parte de ese grupo selecto en manufactura avanzada para centros de datos e IA.
Esto marca una transición clara: el país ya no compite únicamente en manufactura de bajo costo, sino en producción tecnológica sofisticada y de alto valor agregado.
¿En qué se invertirá?
La inversión de Flex estará enfocada en la fabricación de componentes críticos para:
- Centros de datos
- Infraestructura de inteligencia artificial
- Sistemas de energía y distribución eléctrica
- Soluciones de enfriamiento de alta eficiencia
Estos elementos son esenciales para sostener el crecimiento exponencial de la IA, cuya demanda está impulsando una nueva ola de inversión global en infraestructura digital.
Estados clave y desarrollo regional
El despliegue de esta inversión tendrá impacto directo en varias regiones estratégicas del país:
- Guadalajara, Jalisco (principal hub)
- Chihuahua
- Aguascalientes
Además de la generación de empleo, el proyecto contempla la creación de una red de proveedores especializados, fortaleciendo el ecosistema tecnológico nacional.
Cabe destacar que Flex tiene presencia histórica en México —incluyendo operaciones en Ciudad Juárez— y ha invertido 2,300 millones de dólares en la última década, acumulando más de 40 años de operación en el país.
Tecnología sofisticada hecha en México
Para dimensionar el nivel de especialización de la compañía, Marcelo Ebrard destacó que Flex ya fabrica en México productos altamente avanzados, como camas hospitalarias capaces de detectar osteoporosis con precisión mediante sensores integrados.
Este mismo nivel tecnológico será ahora aplicado a la fabricación de infraestructura para IA, considerada una de las industrias más críticas del futuro.
El eje México–Texas: ventaja competitiva global
La inversión de 1,000 millones de dólares anunciada por Flex en México no es un hecho aislado. Es, en realidad, una pieza clave dentro de un fenómeno mucho mayor: la consolidación de un corredor tecnológico binacional entre México y Estados Unidos que está redefiniendo la infraestructura global de la inteligencia artificial.
Mientras México fortalece su capacidad de manufactura avanzada, Texas —y particularmente proyectos como el data center de Meta en El Paso— avanzan en la operación y consumo de esa infraestructura. Juntos, están construyendo el nuevo mapa del poder digital.
Estados como Chihuahua (con fuerte presencia de Flex) y ciudades como El Paso están creando una sinergia natural:
- Proximidad geográfica
- Infraestructura logística
- Talento técnico compartido
- Integración comercial bajo el T-MEC
Este modelo reduce costos, acelera tiempos y fortalece la resiliencia de la cadena de suministro en una industria donde cada segundo y cada watt cuentan.
El factor energía: el verdadero campo de batalla
Tanto en México como en Texas, el crecimiento de los data centers está revelando un reto crítico: la energía. De acuerdo con Guillermo del Río, directivo de Flex, las pruebas de estos equipos demandarán niveles de electricidad hasta siete veces superiores al consumo del puerto de Manzanillo, lo que evidencia el enorme reto energético que acompaña el desarrollo de centros de datos; mientras que los data centers en Estados Unidos requieren niveles masivos de electricidad para operar 24/7.
Esto abre una nueva competencia —y oportunidad— en:
- Energías renovables
- Infraestructura eléctrica
- Innovación en eficiencia energética
El futuro de la IA no solo se juega en chips o software, sino en quién puede alimentar la infraestructura que la sostiene.
México en el mapa global de la nube y la IA
La inversión de Flex no es un caso aislado. Forma parte de una ola de capital tecnológico que está transformando al país en un hub digital en América Latina.
Entre los proyectos más relevantes:
- Google: inversión de 1,300 mdd en la región, incluyendo infraestructura en Querétaro
- Microsoft: 1,300 mdd para expansión de nube e IA en México
- Amazon Web Services: 5,000 mdd para su región cloud en Querétaro
- CloudHQ: 4,800 mdd en un campus de centros de datos
Este ecosistema confirma que México se está convirtiendo en un punto clave para la infraestructura digital del continente.
La lectura estratégica
La inversión de Flex revela una transformación profunda: México está evolucionando de ser un país manufacturero a un centro de innovación tecnológica con capacidades críticas para la economía digital global.
La combinación de nearshoring, talento especializado y creciente demanda de infraestructura para IA coloca al país en una posición privilegiada para capturar una industria que definirá las próximas décadas.
Más allá de la inversión
El verdadero impacto no está solo en los 1,000 millones de dólares, sino en lo que representan:
- Transferencia de conocimiento
- Desarrollo de talento tecnológico
- Integración a cadenas globales de alto valor
- Liderazgo regional en infraestructura digital
En otras palabras, México no solo está participando en la revolución de la inteligencia artificial… está ayudando a construirla.
La inversión de Flex confirma que México no solo está participando en la revolución de la IA, sino que está ocupando un rol específico y valioso dentro de ella. Y cuando se conecta con el crecimiento de infraestructura en Texas, el resultado es claro: Está naciendo uno de los corredores tecnológicos más importantes del mundo.
