Por Alex Borrell
Aquí ya saben que razones para celebrar no faltan, y menos si se trata de celebrar a mamá y el cumpleaños de su (no tan) humilde servidor. He tenido la fortuna (o desfortuna, como quieras verlo) de haber nacido exactamente el Día de las Madres y, en ocasiones, se vuelve complicado poder hacer planes o celebrar mi cumpleaños, porque a la reina de la casa nadie le quita su lugar.
Por eso he optado por celebrar todo el mes de mayo, para que no pase desapercibido mi cumpleaños como el Día de la Madre. Así que vámonos preparando para este mes tan importante.
Algo bien interesante que me sucede es que, conforme voy probando más y más vinos de diferentes regiones y características, cada temporada mi paladar va seleccionando vinos “favoritos” que van llenando ciertas expectativas o que simplemente tienen algo que me sorprende bastante. Este año ha sido de vinos blancos y espumosos de diferentes regiones como Napa, Querétaro y Sudáfrica, y aquí te presento algunas opciones para que puedas degustar con mamá:
– Chardonnay del Valle de Napa: Este año he tenido oportunidad de probar algunas opciones de chardonnay de esta región, y lo que más me sorprendió es qué tan diferente es a otros chardonnay que había probado anteriormente de California. Los chardonnay de California tienen una característica bastante mantequillosa (buttery chards, conocidos coloquialmente), con muchas notas malolácticas, mucha bollería y un nivel de dulzor relativamente alto. Las opciones que he probado de Napa salen completamente de esta norma: son frescos, con toques ligeramente cítricos, florales, pero manteniendo una característica ligeramente untuosa que hace que esa sensación fresca y agradable sea mucho más prolongada. Si bien, en general, los vinos de Napa no son de los más accesibles, los de la marca Member’s Mark en EE. UU. son de muy buen precio y de buena calidad.
– Espumoso de Querétaro: De la región del Valle de Bernal, en Querétaro, nacen los vinos Analogía. Con método tradicional, el espumoso brut es una de las opciones que más me ha gustado este año para celebrar, iniciar un evento, arrancar una velada o simplemente para brindar y disfrutar. Su burbuja fina y sus características frutales lo hacen perfecto para abrir el paladar.
– Sudáfrica: De la región de Stellenbosch, el Chenin Blanc de Blaauwklippen ofrece un vino frutal con características de manzana verde y un toque cítrico y fresco de limón Eureka. Asimismo, como en la tradición de algunos lugares del sur de Francia, encontramos también notas de pasto fresco y algo de guayaba que le dan un toque equilibrado para balancear la acidez, sin dejar de lado una nota de espárrago bien sutil y sabrosa.
¿Cuál de estas opciones elegirías para celebrar a mamá?
¿Y con cuál me acompañarías en un brindis por otra vuelta más al sol? Nos leemos en la próxima.
¡Salud!
Por Alex Borrell
