Entrevista por Héctor Díaz
He tenido el privilegio de conversar con Stefano Puleo en distintas ocasiones. Hemos hablado de su lenguaje visual, de la herencia mediterránea que late en cada trazo, de la influencia de Cézanne y de los fauvistas, de la construcción de series como Mujeres, Personajes o Paisajes, y de esa búsqueda constante de armonía entre forma y color que define su obra. Esas conversaciones, publicadas en distintos proyectos editoriales, han permitido al público acercarse a su pintura, a su técnica y a su trayectoria.
Esta vez, sin embargo, el diálogo es otro.
No se trata de una entrevista sobre lo que se ve en el lienzo, sino sobre lo que habita detrás de él. En esta conversación nos adentramos en el territorio íntimo del artista: la búsqueda de sentido ante un universo que a menudo parece indiferente, el peso de la libertad radical, la construcción de la identidad a través de la acción, la relación con el fracaso, el silencio y la finitud. Son preguntas que no indagan en la obra terminada, sino en el hombre que la hace posible; en la conciencia que sostiene el pincel cuando el caos exterior amenaza con imponerse.

Lo que sigue es, por tanto, un acercamiento distinto. Una mirada al interior de Stefano Puleo: no al pintor que conocemos a través de sus cuadros, sino al ser humano que, día tras día, elige crear como forma de afirmarse frente al absurdo.
–Héctor Díaz
Significado y absurdo
La búsqueda del sentido: Ante un universo que a menudo parece indiferente o caótico, ¿dónde o cómo construyes tu sentido para seguir adelante cada día?
Lo encuentro en el deseo de crear. Intento alimentar mi curiosidad cada día buscando estímulos en la observación y en la exploración de nuevos horizontes creativos que nutran mi voluntad de mejorar mi trabajo, oponiendo al caos un orden interior.
El mito de Sísifo: Si la vida exige un esfuerzo constante que parece no tener un final definitivo, ¿cuál es tu “roca” y cómo hallas plenitud en el propio acto de empujarla?
Mi roca es la pasión que siento por mi trabajo, acompañada de la constancia en la búsqueda continua de la perfección en la pintura, a través del estudio del color. En el acto de pintar con energía no busco un resultado definitivo, sino la calidad donde encuentro la satisfacción que me permite renovarla y hacerla más sólida y fuerte.
El sentido en la adversidad: En los momentos de mayor crisis o dificultad, ¿qué sentido o convicción íntima eliges abrazar para sostenerte y no rendirte?
En la vida de un artista hay a menudo momentos de crisis y dificultad que se viven siempre con gran inquietud, pero también crece la convicción de que todo puede convertirse en una oportunidad de crecimiento interior. Esto implica la necesidad de recorrer de nuevo, en la memoria, todo mi camino, intentando revivir momentos y acciones que en el pasado subestimé y que ahora puedo retomar con mayor experiencia. De estas reflexiones nace una savia nueva para la creatividad que me sostiene y me da la fuerza para no rendirme y continuar mi camino.
El vacío reflexivo: Cuando la inercia de la rutina se detiene por completo y te enfrentas al silencio absoluto, ¿qué encuentras en ese espacio: angustia, claridad o paz?
Creo que el silencio absoluto no es el peor momento en la vida de un artista; al contrario, es un terreno fértil donde pueden hallarse nuevos estímulos y lucidez para regenerar la creatividad. Por eso encuentro en él mucha claridad.

Libertad y angustia
La libertad radical: Saber que somos los únicos arquitectos de nuestro destino puede ser emancipador, pero también abrumador. ¿Cómo gestionas el peso de la responsabilidad absoluta sobre tus decisiones?
Todo mi trabajo certifica mi libertad y la absoluta responsabilidad sobre mi destino. Quien elige esta profesión sabe que cada camino que emprende debe definir algo que forma parte de uno mismo y, si está sostenido por la pasión, no pesa.
La paradoja de la elección: Toda elección vital implica el rechazo de infinitas otras posibilidades.
Creo que es cierto. Toda elección de vida te lleva a excluir otras, pero si estás sostenido por la pasión puedes aceptar el rechazo de las demás posibilidades.
¿Cómo lidias con la angustia de los caminos que decides conscientemente no tomar?
No siento ninguna angustia. Tengo un camino ya trazado y no albergo remordimientos por los otros senderos no recorridos.
El salto al vacío: Ante la incertidumbre absoluta, a veces la lógica no basta. ¿Cuál fue ese gran “salto a lo desconocido” que transformó de manera irreversible tu vida?
Ciertamente no puedo decir que sea un gran saltador. Mi aspiración me ha llevado a dar pequeños saltos incluso frente a la incertidumbre absoluta, porque en mi trabajo siempre hay duda y temor de no alcanzar el objetivo que me he propuesto. Pero, aunque echo de menos un salto importante a lo desconocido, estos pequeños pasos han cambiado de forma irreversible mi vida.
La rebelión íntima: Más allá de tu rol como creador, ¿contra qué aspectos de la realidad, de la sociedad o de tu propia naturaleza te rebelas a diario para afirmar tu existencia?
Como artista, mi rebelión cotidiana es contra el peso de caer en lo banal y lo obvio. Por eso a menudo me encuentro rebelándome contra mí mismo, porque esa rebelión puede convertirse en un alimento vital, en un estímulo para la creación de una nueva expresividad. Del mismo modo me rebelo contra mi mente, porque me opongo a que exista una diferencia entre la imagen que he creado en mi cabeza y lo que realmente puedo lograr.

Identidad y otredad
La mirada del otro: ¿Cómo altera o moldea el juicio, la observación o la mera presencia de los demás la percepción más profunda que tienes de ti mismo?
A menudo descubro comprensiones y significados sobre mi obra que no había visualizado hasta que un observador los puso de relieve. Esto me lleva a una revisión cuidadosa de la percepción que tengo de mí mismo, buscando la confirmación de mi trabajo y, sobre todo, evitando el riesgo de que la búsqueda de la comprensión ajena comprometa mi necesidad de permanecer fiel a mí mismo.
La trampa de la “mala fe”: ¿En qué etapas de tu vida te has sorprendido actuando para cumplir un rol o una expectativa externa, sacrificando temporalmente tu autenticidad?
Recuerdo haber caído en esta dinámica al comienzo de mi vida como pintor. Con mis primeros galeristas me encontré produciendo obras que les complacían a ellos y al mercado, replicando durante mucho tiempo un mismo motivo. Pero pensaba que era normal: buscaba al público, a los coleccionistas, quería ser reconocido como artista.
La construcción del ser: Si partimos del supuesto de que no nacemos con una esencia fija, sino que nos construimos a través de nuestras acciones, ¿crees haber definido ya quién eres o sigues siendo un proyecto inacabado?
Sí, creo haber definido quién soy. Pienso que tengo una conciencia intelectual que hace que mi pensamiento, a través de mi obra, transmita emociones, y finalmente cuento también con una biografía personal construida a lo largo del tiempo con mi actividad.
La soledad compartida: Nacemos y morimos encapsulados en nuestra conciencia. ¿Cómo conciliamos esta soledad existencial insoluble con la profunda necesidad humana de conectar y amar?
Estoy seguro de que, para un artista, la soledad existencial es la savia que permite la creación. Es un manantial que genera pensamientos y estímulos. El arte es la herramienta que he elegido, a través de la creación de cuadros, para transmitir mi necesidad de conexión y de amor.

Voluntad y deseo
El arquitecto de los valores: Despojándote de dogmas y tradiciones impuestas, ¿cuál es la creencia, el principio o el valor más inquebrantable que has construido para ti mismo?
Sin duda el valor más importante que he construido a lo largo de los años es el de la autenticidad: permanecer fiel a mi propio camino, a mi propia visión, indiferente a las solicitaciones del mercado. Permanecer auténtico al proponer mi lenguaje visual.
El péndulo vital: Si la vida oscila a menudo entre el dolor del deseo incumplido y el vacío de haberlo alcanzado, ¿cómo encuentras una paz que no dependa de perseguir el siguiente objetivo?
Creo que puedo encontrar la paz en el mismo instante en que pinto un cuadro y el tiempo deja de existir, sin pensar en el resultado final, en su consentimiento público o en su venta.
Amor fati (Amor al destino): ¿Has logrado hacer las paces con tus peores tragedias o fracasos, hasta el punto de abrazarlos y considerarlos elementos bellos y esenciales de tu historia?
Esta pregunta me recuerda el concepto de “kintsugi existencial”. El antiguo arte japonés de reparar la cerámica rota con oro. El daño no se oculta, sino que se exalta. Se convierte en el punto de máxima belleza y unicidad del objeto. Así, pienso que el fracaso o la tragedia no se convierten en obstáculos, sino que transmiten la esencia necesaria para regenerar la energía y extraer mayor riqueza de la experiencia negativa.
El motor del sufrimiento: ¿Consideras el dolor y la incomodidad condiciones estrictamente necesarias para alcanzar un estado superior de lucidez y sabiduría?
No creo que, para un artista, el dolor y la incomodidad sean necesarios para alcanzar un estado de lucidez y sabiduría. Quizá el dolor pueda ser un estímulo —el famoso “genio atormentado” para algunos—, pero yo no lo creo tanto.

Tiempo y finitud
Ser auténtico: En un mundo contemporáneo ruidoso y acelerado que nos distrae constantemente de lo esencial, ¿cuáles son tus refugios para recordar quién eres realmente?
Cuando me encuentro exhausto por factores externos que me distraen y no me permiten la debida concentración, me refugio en la soledad y en la inacción, definida como “ocio creativo”. Se vuelve vital porque se convierte en oxígeno puro que permite encontrar nuevas ideas e intuiciones más auténticas.
La conciencia de la muerte: Sabiendo que nuestro tiempo es limitado, ¿la certeza de la finitud actúa en tu vida como un paralizador o como el principal motor de tu urgencia de vivir?
Sin duda el principal motor de la urgencia de vivir. Saber que dispongo de un tiempo limitado me empuja a otorgar más valor e impulso a mi creatividad.
La ilusión de la herencia: Si en la inmensidad del tiempo todas nuestras acciones serán finalmente olvidadas, ¿qué valor real e íntimo atribuyes a la idea de trascender?
Para mí, la trascendencia se convierte en sinónimo de presencia: el momento perfecto en el que, mientras creas, el tiempo se detiene y te fundes con tu obra. No creo para ser recordado, sino para decir que he estado aquí, que he vivido por el arte. Crear belleza tiene un valor absoluto en el mismo instante en que pinto, independientemente de quién lo recuerde. Aunque mi nombre sea olvidado, permanece el pensamiento de que mi obra despertará una emoción en alguien y, quizás, cambiará de forma imperceptible su manera de mirar el arte.


Héctor Díaz
Fundador y Director de HECTOR DIAZ
Septiembre 25, 2026
gallery@hectordiaz.art | www.hectordiaz.art
Sobre HECTOR DIAZ. Fundada en 2020, HECTOR DIAZ es la primera galería de arte contemporáneo internacional de Chihuahua y una de las marcas pioneras de ultra lujo de Ciudad Juárez. Especializada en pintura figurativa de grandes maestros, la galería representa a artistas, produce contenido editorial, organiza exposiciones con estándares museísticos y desarrolla colecciones privadas con una perspectiva a largo plazo. Más que un espacio de arte, su consolidación es la prueba fehaciente de que los juarenses pueden romper el molde y aportar valor cultural y económico de trascendencia global.
