Cuando se habla del Mundial 2026, la discusión suele girar en torno a los estadios, hoteles, aeropuertos y los millones de turistas que visitarán las tres sedes. Sin embargo, el valor económico de este gran evento no se encuentra únicamente en la infraestructura o en los partidos, sino en algo más difícil de medir: la atención de las personas.
Desde la semana pasada, México está en el centro de la conversación global. Millones de personas están consumiendo contenido relacionado con nuestro país, buscan experiencias, interactúan con marcas y forman percepciones que duran mucho más que los 90 minutos de juego. Para las empresas dentro de nuestro país, esto representa una oportunidad extraordinaria, pero también un desafío: destacar en un entorno donde todos intentarán captar la misma atención.
Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara están dando mucho que hablar en la prensa internacional. Incluso Tijuana, ya que es ahí donde está la selección de Irán. Es importante que los empresarios usen eso a su favor para generar ganancias y para mostrarle al mundo de qué están hechas las empresas mexicanas.
La semana pasada un pato llamado Merlín logró generar mucha atención en redes sociales ya que es un pato que usa la playera de la selección mexicana. De hecho, muchos lo consideran la mascota oficial de este mundial. Este pato ha logrado generar más conversación que muchas campañas publicitarias cuidadosamente diseñadas. Este fenómeno muestra una realidad que las empresas y negocios no deberían de ignorar: en la economía actual, captar la atención de las personas puede ser tan valioso como cualquier inversión en infraestructura.
Esta misma lógica será determinante durante este mundial, más allá de los estadios, boletos y la derrama económica, la verdadera competencia será por la atención de millones de consumidores.
El Mundial 2026 representa una oportunidad grandiosa para las empresas mexicanas. Sin embargo, la lección más importante será que tan bien se entiende a los consumidores. Después de todo, si un pato llamado Merlín pudo convertirse en un fenómeno internacional, quizá las oportunidades más valiosas del mundial no están reservadas para quienes tienen presupuestos más caros, sino para quienes entienden mejor como generar conexión con el consumidor.
